VI DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

1ra lectura: Levítico 13, 1-2 . 44-46

Salmo responsorial: 146

2da lectura: 1 Corintios 9, 16-19.22-23

Evangelio: Marcos 1, 29-39

                   En estos tiempos ya no se habla de lepra, aunque sí de pecado. El pecado es como “la lepra”. La lepra aísla y margina, así también el pecado con el agravante que rompe la relación con Dios y los hermanos, e incluso, la buena relación consigo mismo. La lepra desfigura, así el pecado carcome el alma y desfigura la imagen de Dios en cada ser. Jesús, siempre misericordioso, no duda en sanar a todo aquel que le busca con sencillo y sincero corazón: “Sintiendo lástima, extendió la mano y lo tocó diciendo: - Quiero: queda limpio”. El proceso de sanación comienza por reconocer la propia condición de pecador y luego, con humildad y confianza, pedir la sanación con la certeza de ser escuchado y sanado. Cristo le devuelve al leproso su dignidad, así también le devuelve a cada hombre su condición de hijo de Dios y le reinserta en las buenas relaciones con Dios, los hermanos y consigo mismo. Cristo, el encontradizo, el médico de médicos, siempre está a la busca de almas infectadas, dispuesto a curar. ¿Eres consciente de tu mal? ¿Te atreves a buscarle? Ojalá que sí: “…se acercó a Jesús un leproso, suplicándole de rodillas: Si quieres puedes limpiarme”.

 

SEÑOR, QUE PUEDA VER MI LEPRA Y CONSCIENTE DE MI DESTIERRO ME ACERQUE A TI.



V DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

1ra lectura: Job 7, 1-4 . 6-7

Salmo responsorial: 146

2da lectura: 1 Corintios 9, 16-19.22-23

Evangelio: Marcos 1, 29-39

               Al dar una ojeada al texto de Job, en la primera lectura, fácilmente se concluye pesimismo y desánimo, posiblemente por las circunstancias adversas de la vida y no ver resultados de quien tanto se esperaba. Esta puede ser la experiencia de mucha gente en nuestros días. Con un panorama así la tentación que acecha es la desesperanza y el desánimo. Pablo, en la segunda lectura, tiene una reacción diferente a los momentos difíciles, trata de darles sentido, con optimismo, y con la mirada puesta en Cristo. Para él las adversidades son medios que le empujan a llegar al objetivo trazado. Esta tiene que ser la actitud de todo cristiano convencido que el Señor es providente y que nunca abandona. Ciertamente que ante las adversidades se requieren soluciones prontas y efectivas pero no siempre es así, y por ello no se debe perder la paz y la esperanza; tampoco los planes trazados y estudiados salen al gusto y sazón. Todo esto no puede ser motivo de desánimo y así una vida sin sentido. Las situaciones difíciles en la vida deben llevar, con la gracia de Dios y algo de esfuerzo, a un franco proceso de maduración. La vida de Cristo fue hacer la voluntad del Padre, y sin tregua (que “para eso he venido”), y vaya lo que costó.

 

SEÑOR JESÚS QUE LAS ADVERSIDADES DE LA VIDA SEAN EL TRAMPOLÍN PARA SEGUIR CAMINANDO CON LA MIRADA PUESTA EN TI.



IV DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

1ra lectura: Deuteronomio 18, 15-20

Salmo responsorial: 94

2da lectura: 1 Corintios 7, 32-35

Evangelio: Marcos 1, 21-28

“Este enseñar con autoridad es nuevo”. Esta es la expresión de todos los que le escuchaban. Y es que Jesús nos transmite un conocimiento o algo aprendido en el camino, Jesús no transmite una doctrina, Jesús se transmite a sí mismo. Sólo su persona es lo que puede trasformar el mundo. De allí que para ser un auténtico profeta se necesita tener una experiencia personal con él. Esto es lo que Jesús quiere de todos aquellos que le siguen. Jesús quiere profetas que irradien su presencia en el mundo, que despierten corazones, que motiven a la gente cansada con tantas propuestas engañosas del mundo. Bienvenidas las especializaciones, los post-grados y doctorados, pero, eso no alimenta ni convence a la gente. Sólo el que le ha visto y se ha dejado sorprender por él es el que puede hablar de esa experiencia, y enseñar con autoridad. El auténtico profeta es el que despertará incluso a los espíritus inmundos, dormidos porque la batalla la creían ganada. Como nunca antes muchos tienen el corazón endurecido y no pueden escuchar la voz del Señor. Es necesidad apremiante profetas que rompan las ataduras y esquemas que esclaviza y corroe  la vida de tantos: “El espíritu inmundo lo retorció y, dando un grito muy fuerte, salió”. Y así, puedan escuchar, hoy, la voz del Señor.

 

SEÑOR JESÚS, ROMPE LAS ATADURAS QUE ME IMPIDEN SER UN AUTÉNTICO PROFETA.



III DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

1ra lectura: Jonas 3, 1-5.10

Salmo responsorial: 24

2da lectura: 1 Corintios 7, 29-31

Evangelio: Marcos 1, 14-20

          Jesús comienza el anuncio de la Buena Nueva: “Se ha cumplido el plazo, está cerca el Reino de Dios: Convertíos y creed la Buena Noticia”. Pero, necesita cooperantes. Necesita gente dispuesta a dejarlo todo y que se comprometa con él. Y es así que comienza el trabajo de llamar a sus apóstoles. ¿A quién llamó? ¿A los mejores? ¿Cuál es el criterio que tuvo Jesús para el llamado? ¿Por qué me llamó a mí? ¡Vaya misterio! Solo se sabe que llamó a los que quiso, y los llamó para ser pescadores de hombres, para evangelizar, para salvar a los pueblos de la destrucción. Jesús simplemente quiere que sus discípulos sean intermediarios entre su amor y la humanidad con la condición indispensable de “dejar todo”. Ciertamente que el texto del evangelio se refiere al llamado de sus apóstoles pero, el llamado es universal. Todo hombre tiene una misión especial y los bautizados, de modo especial, están llamados para extender su presencia. Hoy, más que antes, los pueblos necesitan agentes que les prediquen la Buena Nueva. Jonás predicó a la ciudad de Nínive y se convirtió: “Los ninivitas creyeron en Dios, proclamaron un ayuno, y se vistieron de sayal, grandes y pequeños”. ¿Te comprometes a llevar su mensaje en aquellos espacios donde no le conocen?

 

SEÑOR, QUE NUNCA DIGA: "NO TENGO TIEMPO" CUANDO TÚ ME LLAMES.



II DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

1ra lectura: 1 Samuel 3, 3b-10.19

Salmo responsorial: 39

2da lectura: 1Corintios 6, 13c-15a.17-20

Evangelio: Juan 1, 35-42

          El hombre siempre está en constante busca: “Señor nos hiciste para ti…” y según el contexto en el que se mueva y convicciones tendrá un “señor” a quien seguir. La pregunta de Jesús “¿Qué buscas?” siempre es actual. Esta interrogante, tomada con seriedad y asumida como propia, es típica de todo aquel que busca la verdad y quiere ser sincero consigo mismo. De la respuesta que se tenga depende a quien se sigue y a quien no. Es que no sólo el “Señor” invita a que le sigan “ven y lo verás” sino también usurpadores que intentan pasar por buenas propuestas cuando en realidad  son trampas. De allí la necesidad de hacer las veces de Andrés, para invitar a otros a que descubran a Jesús,  y también de escuchar sólo a Andrés, descartando así otras invitaciones engañosas o buenas pero que no son tan importantes que estar con el Señor. Hoy el Señor te invita a tener una experiencia personal con él de modo que convencido de quien es él se pueda convencer a otros.

          Por otro lado, este texto se puede catalogar como una radiografía de todo el proceso de evangelización. Juan es el agente pastoral que direcciona a los aprendices hacia Jesús y que, luego de una experiencia personal con él, son capaces de proclamar lo que han vivido y así convencer a otros.

 

SEÑOR AYÚDAME A LLEVAR TU PRESENCIA A MI FAMILIA Y AMIGOS.