JESUCRISTO, REY DEL UNIVERSO

SI ERES TÚ EL REY DE LOS JUDÍOS, SÁLVATE A TI MISMO


1ra lectura: 2 Samuel 5,  1 - 3

Salmo responsorial: 121

2da lectura: Colosenses 1, 12 - 20

Evangelio: Lucas 23, 35 - 43

           Este es el último domingo del año litúrgico. La Iglesia cierra el año presentando a Jesucristo como Rey del Universo. La lectura del evangelio presenta una realidad opuesta a lo que comúnmente se entiende como rey, es el texto de la crucifixión. Si Cristo es rey cómo se explica su padecimiento y muerte en la cruz, si Cristo es rey por qué no tiene ejército o guardia personal. Entonces, surge la pregunta: ¿Qué significa ser rey para Jesús? Cristo nos enseña que todo reinado lleva consigo el servicio, pero un servicio hasta el sacrificio de morir en la cruz, hasta el extremo de dar la vida por los demás. Esta no es la visión del mundo, sino, no fuera tan cotizado el ser “rey”. Hoy, finalizando el año litúrgico, el Señor hace un llamado a reinar, es decir, a ejercer el título de rey recibido en el bautismo. Él quiere que se reine en el servicio, en la sencillez y en la humildad, en el amor, en el respeto y la fraternidad.

             El hogar, el trabajo, la profesión, el mundo de la política y de las leyes, la sociedad en general, tienen que ser el espacio en el que Cristo reine a través de cada cristiano. Es tarea propia y obligación del que se proclama cristiano presentar a Cristo en todos los campos de la sociedad. Todo con miras a ese encuentro definitivo en el que, de verdad, Cristo-Dios, será todo en todos, en el que toda la creación llegará a su plenitud: “Porque en él quiso Dios que residiera toda la plenitud. Y por él y para él quiso reconciliar todas las cosas, las del cielo y las de la tierra…”.

          La figura del “rey” que presenta el mundo es muy atractiva y tentadora al llevar consigo el poder, la riqueza, el tener, la apariencia, la posición social. Nada más opuesto a lo que Cristo Rey proclama con su propia vida. El mundo está muy interesado en formar este tipo de reyecillos que esclavizan, denigran y maltratan, y que intentan por toda forma de quitar al auténtico Rey que libera, ensalza y fortalece.

         Por otro lado, la celebración de “Jesucristo Rey del universo” tiene que llevar a la reflexión personal si Cristo es en verdad el Rey en la vida propia. Qué sentido tiene proclamar al mundo entero como Rey si en verdad no lo es para el proclamador. 

 

SEÑOR JESÚS QUE TODO MI SER TE PROCLAME COMO MI SEÑOR Y REY.

P. Víctor