CICLOS LITÚRGICOS


          Para que los fieles accedan con más facilidad y de modo ordenado, domingo a domingo,  a la Palabra de Dios la Iglesia ha creído conveniente ordenarla en tres ciclos: Ciclo A, Ciclo B y Ciclo C. Cada ciclo comienza con el inicio del año litúrgico, es decir con el primer domingo de adviento y concluye con la fiesta de Cristo Rey del Universo. Al concluir el ciclo C automáticamente se regresa al Ciclo A.  Si una persona participa puntualmente en la misa del domingo, en un lapso de tres años habrá escuchado casi toda la Sagrada Escritura.

 

         En cada ciclo se leen los textos de un evangelio, de modo que  el orden de los ciclos coincide con el orden de los tres primeros evangelios, los sinópticos. Es decir, en el Ciclo A se leerá cada domingo el evangelio según san Mateo, durante el ciclo B se leerá cada domingo el evangelio según san Marcos y durante el ciclo C se leerá cada domingo el evangelio según san Lucas.  El evangelio según san Juan se lee intercalado entre los tres ciclos y en Cuaresma y Pascua principalmente.  

 

          Los días de la semana que no son domingo, salvo fiestas y solemnidades, se les llama días de feria. El orden de las lecturas es diferente.  Estas se dividen en dos grupos: lecturas de año par y lecturas de año impar.

          No está demás afirmar que este orden adoptado  por la Iglesia para bien de los fieles se aplica a toda la Iglesia y en cualquier parte del mundo.

 


AÑO LITÚRGICO

El AÑO LITÚRGICO es la organización temporal, cíclica y anual, de toda la historia de la salvación obrada por Cristo. Comprende los distintos tiempos litúrgicos y festividades (adviento, navidad, cuaresma, semana santa, tiempo pascual, tiempo ordinario y las celebraciones de los santos y de la virgen María) que resaltan  los misterios de nuestra salvación. Comienza con el nacimiento de Cristo y se va desarrollando hasta su última venida en la Parusía.

 

El año litúrgico tiene dos finalidades. La primera, catequética, es decir, de instruir y enseñar los misterios de la salvación; la segunda, salvífica, es decir, que estos misterios sean efectivos en la vida de cada cristiano al vivir la vida de Cristo desde su nacimiento hasta su muerte.  

 

El año litúrgico tiene dos ciclos: el “temporal cristológico”, que gira en torno a Cristo y el “santoral”, dedicado a los santos y a la  virgen María.

 

El año litúrgico es la forma que la Iglesia celebra su fe. Hay que recordar que no solo es tener fe en Dios y vivir de acuerdo a ella, sino que hay que celebrarla públicamente y en comunidad,  con acciones concretas de culto. Esto llevará al recuerdo de lo que pasó para la salvación, hará presente a Cristo que actualiza esos acontecimientos pasados y motiva a la espera de la  instauración del Reino de Dios.